Se habían conocido desde siempre, pero el amor los encontró cuando ninguno lo estaba buscando.
Todo comenzó con un mensaje sencillo, uno que se sintió distinto, aunque ninguno supo explicar por qué.
Desde ese momento, todo fluyó.
Sin planes, sin promesas, solo algo real: natural y magnético.
En algún punto, entre las risas, las conversaciones hasta tarde y los viajes sin fin, comprendieron que no era coincidencia.
No solo volvieron a cruzar sus caminos… por fin habían encontrado su hogar.